miércoles, mayo 22

La ONU denuncia que la hambruna amenaza a Gaza pese al incremento de la ayuda en abril | Internacional

La agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA) considera una “buena noticia” que durante abril haya llegado a Gaza más ayuda humanitaria que en los anteriores meses de la presente guerra. Pese a todo, el organismo denuncia que ese incremento no es suficiente para corregir la tendencia que conduce a la población local hacia la hambruna, según ha explicado este martes el comisionado general, Philippe Lazzarini. Los problemas financieros y las acusaciones de Israel de colaborar con Hamás, que motivaron la retirada de la financiación de varios países, golpean a la agencia en plena guerra, pero Lazzarini destaca como positivo que haya países como Irak, Argelia o Kuwait que, impulsados por la “solidaridad” con los palestinos, se hayan convertido en donantes por vez primera. Además, el organismo ha recibido 115 millones de dólares (unos 107 millones de euros) de donaciones del sector privado. Muchos de los donantes que a principios de año se retiraron han regresado, como España, pero hay todavía un agujero de 267 millones de dólares, reconoce el máximo responsable de la UNRWA.

La realidad de la contienda sobre el terreno impide a Lazzarini mostrarse demasiado optimista. Las tropas de ocupación israelí no han permitido a un solo convoy de la UNRWA llegar con ayuda desde el sur del enclave hasta el norte, donde la situación es más acuciante. “Se les deniega el paso de manera sistemática”, ha denunciado Lazzarini durante una comparecencia antes los medios desde Ginebra (Suiza). Lo que sí hace su personal en esa zona es ayudar a distribuir el agua y los alimentos que llegan a través de otros envíos.

En este sentido, los responsables de la agencia están a la espera de que las autoridades del Estado judío abran en esa zona septentrional el paso fronterizo de Erez, el más directo desde el puerto israelí de Ashkelon, cuya entrada en funcionamiento se anunció hace un mes. El comisionado general insiste en que la vía terrestre es la más “eficiente, rápida y segura” para abastecer a Gaza frente a los lanzamientos de ayuda desde el aire o el pantalán que Estados Unidos está construyendo en la costa para descargar los buques que llegan desde el corredor marítimo procedente de Chipre. Esa infraestructura no estará disponible hasta dentro de varias semanas.

Si bien en el norte el hambre golpea más que en el sur, es en la zona meridional donde la incertidumbre está más abierta ante una posible invasión terrestre del ejército israelí. “Entraremos en Rafah y eliminaremos a los batallones de Hamás allí, con o sin acuerdo”, ha señalado este martes el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, tras reunirse con algunos familiares de los rehenes que siguen cautivos en la Franja. El dirigente bajaba así las expectativas sembradas tras los últimos contactos, que apuntaban a que Israel iba a priorizar el acuerdo de alto el fuego y la liberación de los cautivos a esa operación en Rafah.

Allí se refugian, aprisionados con la frontera egipcia y a la espera de esa posible orden militar, en torno a 1,5 millones de personas, la inmensa mayoría de la población de la Franja. Esa situación les golpea de manera cotidiana, ha afirmado Lazzarini, con casos de estrés traumático continuo. Pese al plan israelí para evacuarlos, todavía no se ha pedido a la gente que se vaya, pero “existe la sensación de que si no hay un acuerdo de alto el fuego esta semana, podría suceder en cualquier momento”.

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Solo cuatro países, según Lazzarini, mantienen cerrado el grifo de sus donaciones a la UNRWA tras las acusaciones sin pruebas lanzadas por Israel por la posible participación de sus empleados en los ataques del pasado 7 de octubre. Pero entre ellos, además del Reino Unido, Austria y Suiza, se encuentra el principal pilar financiero de la agencia, que es Estados Unidos, cuyo bloqueo ha firmado la Administración del presidente Joe Biden, al menos, hasta marzo de 2025. La suspensión en enero de la financiación por parte de 16 Estados miembros ascendió a unos 450 millones de dólares, de los que todavía hoy están pendientes de recuperar 267. Más de la mitad, en torno a 180, son los aportados por los estadounidenses.

Lazzarini ha vuelto a defender el papel de la UNRWA frente a las acusaciones de Israel de que no hace frente al reparto de alimentos entre los gazatíes. El responsable de la agencia ha denunciado las cortapisas que suponen los controles, la obligación de cargar y descargar los camiones o los retrasos que se producen cuando los militares israelíes cierran el paso para llevarse o devolver detenidos de la Franja.

Israel afronta graves acusaciones sobre el trato que está dispensando a los arrestados en Gaza. Al menos 27 habrían muerto ya en centros de detención durante la contienda, según informó hace dos meses el diario Haaretz. Más de un millar, algunos empleados de la propia UNRWA, han sido devueltos a la Franja a través del paso de Kerem Shalom, el mismo por el que entran algunos camiones con ayuda, y han prestado testimonio a la agencia de la ONU.

Según Lazzarini, los desnudan, los cargan en camiones con los ojos tapados, los someten a un trato inhumano mientras permanecen incomunicados y sufren torturas como ataques con perros, golpes o les sumergen la cabeza en agua para simular que van a ser ahogados. Además, como no les permiten el acceso al baño, les colocan pañales, ha añadido. A los empleados de la agencia se les presionaba para que reconocieran filiaciones políticas que comprometieran el buen nombre del organismo, ha añadido su máximo responsable. Uno de esos detenidos por Israel, un periodista que estuvo más de un mes en un centro de detención, ofreció un relato similar a EL PAÍS.

Durante esta guerra han muerto 182 trabajadores de la UNRWA en Gaza y han sido atacadas 160 sedes de la agencia, donde han muerto otras 400 personas, según datos de Lazzarini. Cree que, más allá de esos ataques, el objetivo de la campaña de Israel contra la agencia es despojar a los palestinos de su estatus de refugiado. La UNRWA presta asistencia desde hace 75 años en Palestina (Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este) y Jordania, Líbano y Siria. El comisionado general ha insistido en que Israel sigue sin presentar pruebas concluyentes de la participación de algunos de los 13.000 trabajadores de la agencia en Gaza en el ataque del 7 de octubre o de su pertenencia a los brazos armados de Hamás o la Yihad Islámica.

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