jueves, abril 18

Aitana Bonmatí, mejor jugadora del año por la UEFA: “No podemos permitir el abuso de poder” | Deportes

De pequeña la gobernaba su timidez. Ahora, es el centro de la escena. Y también del Foro Grimaldi, en Mónaco. En lo colectivo, lo ha logrado todo. Dos Champions, cinco Copas de la Reina, cuatro Ligas y también un Mundial. En lo individual, algunos premios se le escapan. No por mucho tiempo. Aitana Bonmatí (Sant Pere de Ribes, Barcelona; 25 años) es la mejor jugadora de la temporada 2022-23 según la UEFA. Es la esencia culé, heredera del 14 de Cruyff. Sus rivales, Olga Carmona, compañera de la selección que otorgó el gol decisivo en la victoria del Mundial, y Sam Kerr, la estrella australiana, no han parado el ascenso de la jugadora culé. Aitana, en su discurso, ha recordado el incidente de Rubiales tras la victoria de la selección femenina: “Venimos de ganar un Mundial, pero no se está hablando. Me gustaría recordar lo que ha pasado. Creo que como sociedad no debemos permitir que haya abuso de poder en una relación laboral ni faltas de respeto”. La secundó la seleccionadora de Inglaterra, Sarina Weigman, galardonada como mejor entrenadora de la temporada: “Dedico este premio a las jugadoras del equipo español; deberían ser celebradas, pero también escuchadas”. Y Bonmatí remató: “A todas las mujeres que sufren lo mismo que Jenni, estamos con vosotras”.

“Soy ambiciosa, y quiero más”, dijo sobre el escenario. El fútbol no sale nunca de su cabeza. Y tambiéncorre por sus venas. Es de las primeras en entrenar, y de las últimas en irse. Ahora, más relajada. Antes, el ansía por el balón pudo en ocasiones con ella. “Mentiría si dijera que no voy a ganar todo. Quiero ganar hasta a las canicas”, dijo en una entrevista a El País el año pasado. Es competitiva. Autoexigente. Pero, sobre todo, una ambiciosa por naturaleza. Ama el fútbol tanto como odia fallar un simple pase. Desde pequeña, Aitana es una inconformista. Una devora libros, hija de dos profesores de lengua y literatura catalana. Su padre, Vicente Conca, fue torturado por la Guardia Civil y detenido en 1992 en vísperas de los Juegos Olímpicos por su relación con los movimientos independentistas. Aitana aún no había nacido. Lo haría seis años más tarde, y durante 16 meses llevaría los dos apellidos de su madre, hasta que la legislación le permitió colocar primero el materno: Bonmatí.

Empezó jugando con los chicos en el CD Ribes y el CF Cubelles. Era la única chica y jamás creyó que pudiese dedicarse al fútbol. Pero eso no era un inconveniente para dejarse la piel. Muchos días, para entrenar, se desplazaba en bus y tren, ya que su madre, Rosa Bonmatí, la que le dio su primer apellido, que era la única con carné de conducir, sufría fatiga crónica y fibromialgia y no siempre podría llevarla; salía a las 17.30, y llegaba pasadas las doce a su casa.

Pero a los 13 años su vida cambió. Un ojeador se fijó en ella, y llegó al FC Barcelona. Y desde entonces no se movió. En 2016 debutó con el primer equipo, donde acumula 228 partidos y 73 goles con el club azulgrana. Con un talento evidente y el fútbol en la cabeza, se ha centrado en mejorar su físico y aptitudes. Horas de entreno y práctica, sesiones de reunión con sus agentes para convertir sus puntos débiles en fuertes. Como el golpeo con la zurda. Aitana es diestra, pero ahora, cada vez menos.

Siempre está atenta a su entorno. Le gusta tener bajo control lo que sucede en el campo, con Alexia como compañera de interior. Aún sin brazalete, es capaz de capitanear y dirigir. Tiene carácter, y tampoco le importa mostrarlo. Pep Guardiola la comparó con Iniesta, aunque su ídolo azulgrana era Xavi, no solo por su juego, sino por su persona. Cuando ganó el MVP de la primera Champions del Barça repartió el premio de 50.000 euros en una fundación que trabajaba para los refugiados. Su inquietud social y su lucha contra las desigualdades le lleva a colaborar con ACNUR, con la Fundación Cruyff y otras ONG.

Tras el Mundial de Australia y Nueva Zelanda, volvió directamente a casa para descansar. Ni Ibiza ni pretemporada en México. Probablemente regresó a consumir libros, o a rebajar el estrés y tensión con amigos o familia, o a hacer meditación con una aplicación que descargó en el móvil, del que necesita desconectar de vez en cuando.

Este año, Aitana ha cosechado todo lo cultivado en su carrera. Se ha llevado para casa todos los premios individuales. MVP y el once ideal de la Liga de Campeones, la máxima goleadora de la Supercopa de España y balón de oro de la Copa Mundial femenina. Pero entre ceja y ceja hay un hueco para el trofeo más prestigioso. Su próximo objetivo está claro: el balón de oro. Las miradas, de momento, seguirán sobre Aitana, una tímida reconvertida en ansia competitiva. Y ella seguirá queriendo ganarlo todo.

Puedes seguir a EL PAÍS Deportes en Facebook y Twitter, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *