jueves, junio 20

Josep Borrell: “La victoria de Ucrania en la guerra es el reto número uno de la política exterior de la UE” | Internacional

En un nuevo orden mundial donde priman las “relaciones de poder”, garantizar la victoria de Ucrania en la guerra que libra para defenderse de la invasión rusa es “el reto número uno de la política exterior y de seguridad de la Unión Europea”, ha asegurado este miércoles en la ciudad francesa de Estrasburgo el jefe de la diplomacia europea. Josep Borrell ha enumerado luego un segundo desafío para Bruselas: “Recalibrar las relaciones con China”, un país que, según ha anunciado, visitará a mediados de octubre, tras posponer en dos ocasiones el viaje (en abril por el positivo en covid del político europeo y más adelante, en julio, por el fulminante cese del ministro de Exteriores chino, Qin Gang). Ese cambio en las relaciones de la Unión Europea con el gigante asiático debe hacerse respetando “los valores de la UE”, ha matizado el alto representante de Política Exterior y de Seguridad.

Aunque alcanzar una “paz justa” en Ucrania encabeza la lista de objetivos de la política exterior de la UE, Borrell marca otros desafíos clave, como la ampliación de la Unión hacia el este —Ucrania y Moldavia son candidatos oficiales desde junio—, o la inversión común en Defensa. Así, hasta ocho puntos, que el político ha condensado ante un grupo de medios, entre ellos EL PAÍS, invitados por la Eurocámara. “Conseguir que Ucrania venza la guerra no es una prioridad, sino la prioridad para la UE”, ha subrayado Borrell. El objetivo de Bruselas es dar al traste con el propósito de Rusia de controlar “política y territorialmente” ese país, cuya invasión a gran escala acometieron las fuerzas rusas el 24 de febrero de 2022.

La futura adhesión a la UE de Ucrania, de Moldavia, de Georgia —que aún no es candidato oficial—, y de los países de los Balcanes ―Croacia, Albania, Bosnia y Herzegovina, Macedonia del Norte, Montenegro y Serbia, “que llevan esperando diez años” para entrar― no puede terminar convirtiéndose en “promesas huecas”, ha dicho el político. En su opinión, el riesgo es que si esa adhesión no se materializa —o se demora demasiado—, “Rusia lo aproveche”. Esa ampliación, otro de los retos de la lista de Borrell, impone la necesidad de “reformar los procedimientos” de la UE para sustituir la adopción de decisiones por unanimidad de los 27 Estados miembros por el voto por mayoría cualificada.

El conflicto bélico en Ucrania es también el trasfondo de otro de los desafíos de la diplomacia europea: la inversión “coordinada y colectiva” en Defensa. “Europa había vivido un proceso silencioso de desarme hasta la invasión rusa de [la península ucrania de] Crimea. Desde 2014, esa inversión empezó a aumentar y ahora está subiendo mucho. Hay que invertir de forma coordinada en Defensa. En Europa, tenemos 27 ejércitos; muchos son ejércitos bonsáis, que tienen que actuar más coordinadamente. Ese objetivo es más difícil que construir el euro”, ha aseverado el representante de la UE.

La alargada sombra de Rusia

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Borrell ha aludido a su vez a la necesidad de “repensar el concepto de seguridad” europea ante realidades como la guerra de Ucrania, los ataques híbridos ―entre los que mencionó “el reclutamiento de migrantes en Irak por parte de Bielorrusia para lanzarlos contra la frontera de Polonia―, o las amenazas tecnológicas: ”Todo tiene ahora una dimensión securitaria”, ha afirmado.

Uno de los enfoques clave de las relaciones exteriores de Bruselas, el que consistía en mantener “relaciones comerciales y [promocionar] los derechos humanos”, ha dejado paso a una “necesidad asfixiante de entrar en políticas de confrontación, algo que la UE no quiere”. El alto representante de política exterior de la UE no ha hablado de confrontación al referirse a China, pero sí ha insistido en que se impone “recalibrar las relaciones” de la Unión con el gigante asiático, sin por ello romper puentes con ese país. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, había defendido ese mismo argumento por la mañana, durante su discurso en el debate del estado de la Unión, celebrado este miércoles.

“Con China tenemos un gran problema, el desequilibrio de un déficit comercial impresionante, que ha pasado de ser de 140.000 millones de euros en 2016 a 400.000 millones en 2022”, ha dicho Borrell. El alto representante ha mencionado luego como otra tarea pendiente de la UE, “gestionar las expectativas de las potencias emergentes” como el grupo de países de los BRICS, que recientemente ha anunciado su ampliación para incluir a Arabia Saudí, Irán, los Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Egipto y Argentina.

El impulso “del compromiso de la UE para asegurar la estabilidad en el Sahel”, una región sobre la que planea la influencia de Rusia a través de su política exterior y de los mercenarios del grupo ruso Wagner, y la necesidad de “asegurar el cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030 [la hoja de ruta de la ONU para el desarrollo sostenible] son los últimos dos objetivos de la política exterior y de seguridad futura de Bruselas enunciados este miércoles por el jefe de su diplomacia.

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