En lo que va de 2024, Panamá ha visto una disminución en el ingreso de migrantes irregulares a través de la frontera con Colombia. Según Jorge Gobea, director del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront), este año han cruzado la frontera casi 9.000 personas menos respecto al mismo periodo del año pasado, Gobea atribuyó esta disminución a las nuevas medidas implementadas en zonas fronterizas. , tanto terrestre como acuático, en las regiones de Darién y Guna Yala.
Según datos oficiales del Senafront, más de 212.000 migrantes han ingresado irregularmente a Panamá en lo que va de 2024. Sólo en julio, más de 11.000 personas cruzaron la frontera ilegalmente. Sin embargo, Gobea no mencionó la fuente exacta de la cifra que sustenta la diferencia de 9.000 migrantes mencionada en su comunicado. Una revisión de datos del Servicio Nacional de Migración de Panamá muestra que alrededor de 252.000 personas habían ingresado al país de manera irregular hasta julio de 2023, en consonancia con la disminución anunciada.
La disminución de los flujos migratorios irregulares coincide con las medidas adoptadas por el gobierno panameño desde que José Raúl Mulino asumió el cargo a principios de julio. Una de las medidas más destacadas fue la instalación de alambre de púas en al menos cinco puntos de la frontera con Colombia. El objetivo de esta medida no es frenar el tránsito de personas, sino reconducirlo hacia un corredor humanitario que atraviese la peligrosa selva del Darién, una de las rutas más utilizadas por los migrantes en su camino hacia el norte.
Senafront ha insistido en que las medidas tienen como objetivo proteger a los migrantes de los riesgos asociados con los cruces fronterizos irregulares, como peligros naturales, delincuencia y redes de trata de personas. Gobea ilustró estos riesgos cuando describió un caso reciente en el sector de La Bonga. Según explicó, un grupo de traficantes de personas abandonó a varios migrantes cerca de Puerto Obaldía y dejó a una familia en estado crítico en plena selva. Un miembro del grupo que padecía una enfermedad murió antes de recibir ayuda. Las tropas del Frente Sena lograron ayudar al resto de la familia, pero el incidente pone de relieve los peligros que suponen estas rutas secretas.
Además de las medidas para garantizar la seguridad de los migrantes, el Senafront ha introducido controles más estrictos en los pasos fronterizos. Héctor De Sedas, director de Operaciones del Senafront, señaló que las verificaciones biométricas han permitido identificar a personas vinculadas con actividades delictivas. En lo que va del año se han generado alertas sobre tres personas vinculadas a grupos criminales como las bandas ecuatorianas Los Choneros y Los Lobos, así como un colombiano que presuntamente fue desmovilizado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Sin embargo, no se revelaron los nombres ni los detalles de las medidas adoptadas contra estas personas.
La situación migratoria en Panamá es parte de un fenómeno más amplio que afecta a toda la región. Miles de personas, en su mayoría procedentes de países de América Latina y el Caribe, cruzan cada año territorio panameño de camino a Estados Unidos. La Selva del Darién, una de las rutas más utilizadas, es también una de las más peligrosas debido a las condiciones extremas del terreno, la fauna silvestre y la presencia de grupos criminales que operan en la zona.
El gobierno panameño ha intentado equilibrar la necesidad de gestionar estos flujos migratorios con su responsabilidad de proteger los derechos humanos de las personas en tránsito. La creación de corredores humanitarios y el fortalecimiento de la seguridad fronteriza son parte de una estrategia más amplia que también incluye la cooperación internacional.
Uno de los pasos más importantes en este sentido fue el acuerdo bilateral firmado en julio entre Panamá y Estados Unidos destinado a combatir la migración irregular en la región del Darién. Este acuerdo establece mecanismos de cooperación entre ambos países para abordar las causas estructurales de la migración y garantizar el tránsito seguro de quienes cruzan esta zona. Aunque aún no se han publicado todos los detalles de este pacto, su implementación será crucial para reducir los riesgos asociados a la migración en la región.
A pesar de todos los esfuerzos, los desafíos siguen siendo enormes. Las autoridades panameñas se enfrentan a la difícil tarea de gestionar un fenómeno migratorio que no sólo tiene dimensiones humanitarias sino también de seguridad. Casos como el de los migrantes abandonados en Puerto Obaldía reflejan la complejidad de la situación y la necesidad de una respuesta integral que incluya la cooperación binacional, el fortalecimiento de las instituciones locales y la atención a las necesidades inmediatas de los migrantes.
Por otro lado, los controles biométricos y las alertas generadas por Senafront muestran cómo la tecnología puede ser una herramienta eficaz para detectar posibles amenazas a la seguridad. Sin embargo, también plantean dudas sobre la transparencia y el manejo de la información recopilada, particularmente en un contexto donde los derechos de los migrantes pueden estar en juego.
Aún queda por evaluar plenamente el impacto de estas medidas y acuerdos. La caída de 9.000 migrantes reportada este año es una cifra significativa, pero no necesariamente indica una solución final al problema migratorio. Las causas fundamentales que llevan a las personas a tomar estos caminos peligrosos, como la pobreza, la violencia y la falta de oportunidades en sus países de origen, requieren un enfoque más integral y mejor coordinado a nivel regional.
En este contexto, el papel de Panamá como país de tránsito sigue siendo crucial. Mientras continúan los esfuerzos para abordar la migración irregular, el gobierno panameño debe equilibrar sus responsabilidades nacionales con su compromiso internacional de proteger los derechos humanos y garantizar el bienestar de los migrantes. La situación en la frontera con Colombia no sólo representa un desafío para Panamá, sino que también es un recordatorio de la urgente necesidad de soluciones sostenibles a la crisis migratoria en toda la región.


